Tiros en el ala del Águila Americana

Jorge Almeida*

EE. UU. saldrá desmoralizado de la guerra, militar y políticamente. El país paga el precio de los actos de Trump – que no contuvo el ascenso chino y se debilitó electoralmente. Israel sabotea la tregua negociada, de la misma manera que lo hizo contra el “Consejo de Paz de Gaza”

Arte: Reproducción/Linkedin

Los tiros en el ala del “Águila Americana” y el desgaste de Israel pueden viabilizar algún tipo de acuerdo. Pero, la intrincada red de disputas regionales y globales involucradas, incluyendo a China y la robusta resistencia de Irán, indican que la tendencia es que las tensiones continúen dominando el escenario político y militar en Oriente Medio en los próximos tiempos.

La iniciativa de EE.UU-Israel de volver a atacar conjuntamente a Irán y generar otra guerra en Oriente Medio reafirma una histórica relación en la que ambos tienen objetivos comunes. Pero también hay diferencias entre los objetivos de Trump y Netanyahu.

Para Israel, se trata de facilitar su camino hacia la dominación de la llamada “Gran Israel”, eliminando o debilitando a su enemigo regional más fuerte. Para Trump, además del apoyo a Israel en el combate a Irán, el otro objetivo indirecto es China1, que es el principal enemigo declarado de EE.UU. en la disputa estratégica de la bipolarización geopolítica mundial. Pues Irán es la principal base de relación políticamente más cercana de China en Oriente Medio. Además de ser un gran proveedor de petróleo, es una pieza importante en la llamada Nueva Ruta de la Seda.

Asimetrías y ventajas relativas de Irán

Desde el inicio, estaba claro que existía una asimetría significativa, en términos de poder bélico, favorable a la alianza EE.UU-Israel. Pero Irán también tiene diversas “ventajas” relativas, especialmente para quien está en posición de defensa y tiene control del territorio.

Ventajas “naturales” y demográficas, como un gran territorio accidentado que favorece la defensa, pues es la segunda superficie en extensión en Oriente Medio, después de Arabia Saudita. Sin embargo, suma 93 millones de habitantes, siendo el más poblado de la región.

Ventajas históricas, porque además de todo el legado civilizacional desde el Imperio Persa (tecnología, filosofía, arte, organización estatal y estrategia militar) y de la resistencia contra invasiones tras el fin del Imperio Persa, Irán tiene una amplia experiencia en otras guerras defensivas y enfrentamiento de golpes de estado proimperialistas, hasta la Revolución Iraní de 1979, que derrocó la dictadura del Sha Reza Pahlavi y constituyó la soberanía nacional en la forma particular de una “República Islámica” teocrática.

Después de eso, demostró fuerza al resistir varias agresiones imperialistas, principalmente con la histórica guerra de ocho años contra Irak (1980-1988), cuando Sadam Husein intentó una invasión a Irán menos de dos años después de la nueva república. En ese evento, además de intereses propios, Irak también era instrumento de una guerra proxy dirigida por EE.UU. Además, Sadam contó con fuerte apoyo militar de Rusia-URSS, así como de otros países occidentales y China. Al final, Irán resultó victorioso porque, a pesar de las pérdidas humanas y materiales incalculables, impidió completamente la invasión y la situación final fue de mantenimiento de sus fronteras y un fortalecimiento político y militar de su soberanía.

Finalmente, también obtuvo una victoria en la reciente llamada “Guerra de los 12 días” (junio de 2025) provocada por Israel y EE.UU; en la medida en que, pese a pérdidas humanas y materiales sustanciales, logró mantener una vez más sus recursos fundamentales y su territorio.

Aunque tiene un poder económico y militar muy inferior al de la alianza EE.UU-Israel, antes de la actual guerra Irán contaba con una potencia armada muy significativa, principalmente fuerzas terrestres (ejército y guardia nacional) numerosas y preparadas. Si sumamos fuerzas terrestres, marina, aeronáutica y su capacidad de convocatoria de reservistas y movilización popular en general, es el primer contingente militar de Oriente Medio. Evidentemente, estos recursos geográficos, demográficos, humanos y militares inhiben una invasión terrestre directa.

Además, posee una producción bélica propia y moderna, especialmente de drones y misiles, orientados principalmente a la defensa y contraataques en distancias cortas y medias, dentro del campo de Oriente Medio, necesarios y suficientes para sus acciones. Es decir, es un sistema de misiles y drones técnicamente eficientes y eficaces para el tipo de estrategia planeada. Producidos en gran escala, relativamente baratos, tecnológicamente avanzados y con capacidad de defensa, contraataque, dispersión y desorientación de las fuerzas defensivas de EE.UU-Israel, además de la recolección de informaciones.

En otras palabras, son capaces de desgastar los recursos de misiles defensivos de Israel y EE.UU, que son muy caros y con fabricación y mantenimiento más lentos, dificultando ataques sistemáticos por períodos prolongados. Además, se encuentran bien protegidos en túneles que dificultan el ataque a sus bases y fábricas. Esto indicaba una estrategia más planificada para enfrentar una guerra de medio o largo plazo, racionalizando el uso de sus recursos militares, principalmente misiles y drones.

Situación política interna de los estados directamente involucrados

El régimen iraní venía enfrentando un desgaste significativo tanto por problemas económicos (especialmente debido a los bloqueos y sanciones de EE.UU) como por sus consecuencias sociales. Lo que se sumó a insatisfacciones más antiguas debido al autoritarismo y la imposición de normas religiosas por el estado teocrático, que afectan principalmente a mujeres y juventud.

Se realizaron manifestaciones de gran escala contra el gobierno/régimen, respondidas con una represión violenta que causó miles de muertes, además de heridos, presos y presas. Las manifestaciones populares, inicialmente legítimas, terminaron siendo incentivadas y manipuladas por Israel y EE.UU.

Sin embargo, tras las manifestaciones, el gobierno y régimen mantuvieron suficiente apoyo popular y capacidad de reprimir la oposición. Irán tiene un parlamento electo donde hay dos campos políticos (uno considerado “ortodoxo” y otro “reformista”) y representación de minorías religiosas dentro. Además, el actual presidente (Masoud Pezeshkian), elegido en julio de 2024 por mayoría iraní, es del campo considerado “reformista” y “moderado”. A pesar de eso, gobierno y parlamento muestran unidad completa contra oposiciones internas y ataques externos.

El imperialismo de EE.UU. vive desde el siglo XXI un proceso de declive relativo. No es una caída final o ocaso inmediato y completo, sino un declive principalmente respecto al avance chino. Sigue siendo el mayor PIB mundial según FMI (PIB nominal en dólares), pero según el Banco Mundial (PIB PPA – Paridad de Poder Aquisitivo) fue superado por China desde 2015. Hubo una gran desindustrialización progresiva, el déficit comercial sigue enorme y el déficit público crece incontrolablemente. Mientras tanto, las condiciones de vida en EE.UU. se deterioran y la imagen de su modo de vida cultural y soft power están en declive dentro y fuera del país. Crecen polarización social y política interna, pérdida de legitimidad de gobiernos, partidos y del propio régimen político. Pero EE.UU. sigue avanzando en producción económica, acumulación de capitales, sus grandes monopolios permanecen los mayores del mundo. Fuerzas armadas siguen siendo las principales y producción tecnológica sigue adelante. Aún así, pierde espacio relativo frente a China, sin que partidos demócrata ni gobierno Trump hayan logrado frenarla satisfactoriamente. Trump 2 llegó con este objetivo principal2.

Pero Trump, con su estrategia diferente a Biden, atacó también a aliados históricos de EE.UU. en Europa. Además de asesinar al líder religioso chiita, atacó incluso al Papa católico, que es estadounidense. Con esto perdió apoyo incluso de la única líder gobernante en Europa con la que mantenía buenas relaciones: Georgia Meloni, de Italia, quien rompió con él. Tiende a perder apoyo entre católicos estadounidenses por haberse comparado con Jesús Cristo.

El estado sionista y genocida de Israel ha sido históricamente dependiente de apoyos económicos, políticos diplomáticos y militares de EE.UU, además del comercio e inversiones de otros países (como China actualmente). Es una relación simbiótica, donde EE.UU. es indispensable para sostener el estado sionista y Israel funciona como tropa de choque del imperialismo estadounidense en Oriente Medio, con papel fundamental en destruir proyectos nacionalistas/antiimperialistas en la región.

Sin embargo, mientras en EE.UU. la mayoría de la gente amplía su rechazo a esta guerra, como oposición activa y passiva (expressada en la mayoría del electorado), como ya ocurría sobre el genocidio en Gaza, en Israel existe una mayoría popular que apoya el sionismo en sus vertientes más agresivas, expansionistas y fascistas. Con algunas fisuras por ataques sufridos, que muestran límites defensivos. Por otro lado, tanto Israel como EE.UU. han empeorado mucho su imagen internacional, incluso en sectores políticos y culturales burgueses, liberales y conservadores.

El desarrollo de la guerra y las negociaciones

Probablemente, Trump y Netanyahu apostaron a la insatisfacción e inestabilidad política de Irán para ampliar la crisis y provocar un cambio de régimen mediante una revuelta popular o golpe interno. Además de posibles acciones de grupos étnicos y nacionales internos con perspectivas separatistas y de independencia, como los kurdos. O repetir lo ocurrido en Venezuela, con una decapitación física y política parcial del liderazgo nacional y control del gobierno, sin cambio de régimen.

Varias fuentes indican que hubo alguna traición también en Irán, como en Venezuela, de un comandante militar iraní que habría entregado informaciones claves para que el ataque inicial de EE.UU. e Israel asesinara al Ayatolá Khamenei y otros dirigentes. Pero no se conocen otras deserciones centrales.

Irán perdió varios comandantes militares y dirigentes políticos, pero promovió rápida sustitución, incluso del Ayatolá vía su hijo, lo cual demostró unidad y simbolizó que no habría cambios en políticas del régimen/gobierno.

Así, ataques imperialistas y asesinato de Ali Khamenei tuvieron efecto boomerang, fortaleciendo internamente al gobierno, poniendo a la oposición política y social a la defensiva y neutralizando grupos étnicos minoritarios – como los kurdos, que no intervinieron militarmente, pese a estímulos de EE.UU. e Israel.

Irán sufre destrucción en gran escala (material y humana), dado que la capacidad destructiva de ataques aéreos de EE.UU. e Israel supera a la de Irán y está bien sostenida por información satelital.

Sin embargo, los daños causados por Irán en Israel y bases estadounidenses en varios países de la región han sido inéditos y muestran capacidad de contraatacar y destruir parte significativa de medios de ataque e inteligencia estadounidense en la región y de los sionistas dentro de Israel, aumentando insatisfacción popular en EE.UU. e Israel y poniendo a sus aliados en la defensiva.

El bloqueo del Estrecho de Ormuz fue instrumento importante para defensa iraní y para actitud defensiva de todos los países exportadores e importadores, especialmente de petróleo y fertilizantes. Provocó agravamiento de contradicciones entre EE.UU. y aliados históricos en región y Europa, así como entre países europeos, profundizando crisis de UE y OTAN.

Todo indica que Trump y sionistas cometieron error enorme: idealizaron oportunidad para derrota rápida de Irán y no se prepararon para respuestas estratégicas y tácticas que sostuvieron una guerra prolongada.

Trump se presenta siempre como dueño de iniciativas y ataques sucesivos, pasando de un proceso a otro sin importar resultados previos, para mantener iniciativa pública, aunque sea mediante amenazas, mentiras y contradicciones. Y, sin importar resultados, proclamarse victorioso.

Ahora ha buscado justificaciones para terminar la guerra, diciendo que terminó o que terminaría pronto, que Irán está destruido, y afirma negociaciones con Irán que antes negaba.

Propuestas de acuerdo y tregua están en curso. El 8 de abril Trump anunció una “tregua de 15 días” basada en supuesto acuerdo con Irán. Iraníes afirmaban aceptar sólo acuerdo definitivo de paz con base en 10 puntos, y no treguas temporales. Pero fueron convencidos por diplomacia china a aceptar tregua de 15 días mientras negocian paz mediada por Pakistán.

Israel siguió atacando Líbano y primera ronda de negociaciones no avanzó. Luego EE.UU. anunció bloqueo propio de Ormuz (controversia sobre efectividad), la UE informó que presentará plan para abrir Estrecho tras acuerdo de paz y Rusia se ofreció a administrar uranio enriquecido iraní en territorio ruso.

Las negociaciones se vieron interrumpidas por ataques verbales y bloqueos mutuos en Ormuz. Sin embargo, no se registraron nuevos bombardeos y se anunciaron nuevas negociaciones.

Israel y Líbano (sin relaciones diplomáticas mutuas) abrieron supuesta negociación de paz por separado. No será fácil un acuerdo efectivo, pues Hezbolá exigirá salida de Israel de territorios ocupados y Israel querrá consolidar ocupación y exigir que Hezbolá deponga armas. Hay previsto segundo round entre EE.UU. e Irán.

Tiros en ala del Águila Americana

Como ya hemos mencionado, EE.UU. e Israel tienen objetivos comunes y propios en esta acción regional. Ataque directo a Irán y, indirectamente, de Estados Unidos a China. Es una guerra inserta em la bipolarización interimperialista en curso con otros conflictos, intervenciones, bloqueos, sanciones, tarifas y acuerdos económicos y tecnológicos en años recientes. De un lado, bloque encabezado por EE.UU. y aliados históricos en Europa y Japón; del otro, bloque liderado por China y Rusia.

Sea cual sea resultado, Trump y Netanyahu cantarán victoria. Pero el objetivo de EE.UU-Israel de cambio o control de régimen no se dará, mostrando derrota en los principales objetivos directos. Así, Irán há estado victorioso.

Sin embargo, un objetivo menor para ambos sería mantener Irán debilitado em sus capacidades militares, industriales, infraestructuralaes, energéticas (y exportación petróleo), para empeorar condiciones materiales de vida, provocando desgaste a medio-largo plazo al régimen y facilitar futuros ataques. Daños en Irán fueron y siguen grandes. Dentro de victoria general iraní, es derrota parcial. Pero, según estrategia iraní, es um costo previsto, pues era imposible impedir bombardeos intensos. Irán anunció pérdida de 270.000 millones USD, pero hasta el momento no hay noticias de daños a su tecnología e industria de enriquecimiento de uranio pacífico.

Por lo tanto, esta guerra evidenció declive relativo de imperialismo estadounidense, ahora versión MAGA (Make America Great Again) de Trump. Militarmente, es caso más donde imperialismo made in USA logra gran destrucción pero no conquista efectiva, como en Irak, Afganistán, Libia, Corea y Vietnam.

Es uma gran desmoralización de EE.UU, pagando costo de desastrosas acciones de Trump, sumadas a desgastes previos. Crecen divergencias en Partido Republicano y entre defensores del proyecto trumpista MAGA (que prometía evitar presencias militares directas y terminar guerras, y aspiraba al Nobel de la Paz).

Ni con políticas del Partido Demócrata ni del Partido Republicano trumpista EE.UU. logra bloquear el ascenso chino en disputa hegemónica del orden mundial capitalista. China es una potencia que emerge victoriosa de esta guerra.

Israel pierde a gran escala, aunque con algunos saldos parciales. Evidenció no ser solo tirador sino también techo vulnerable, demostrando fallos en “Domo de Hierro”. Ante la demostración de fuerza de Irán y su aislamiento de Europa, Israel depende ahora más del apoyo militar estadounidense y sufre divisiones internas. Es probable que la situación política de Netanyahu se complique aún más con el fin de la guerra.

El Dragón chino y su victoria en la sombra

Respecto a China, Trump tampoco alcanzará su objetivo. Al contrario, China es vencedora, aunque en la sombra y sin exponerse. Primero, mantiene importación de petróleo (además de mantener un gran stock y otras fuentes) y apoya materialmente a Irán, manteniendo exportación vía Estrecho de Ormuz, que en cierto momento permitió paso a petroleros hacia China. Construye imagen (soft power) de nación que busca resolver conflictos mediante negociación.

Esta guerra creó algunas dificultades a proyectos expansionistas chinos, especialmente la estratégica Nueva Ruta de la Seda (también perjudicada por otras guerras en región – Siria, Líbano, Palestina, Irak e Israel, además de ataques a bases estadounidenses en otros países). Pero nada que no pueda sobrellevarse con tiempo y negociaciones que interesen a capitalistas y élites políticas de esos países e reduscan las turbulencias regionales.

Com todo no afectó avances generales, tecnológicos, económicos, del yuan y ni la acumulación de riquezas del capitalismo chino. Por ejemplo, en primeros dos meses de 2026 China amplió mucho exportación general de mercancías y mantuvo exportación de capitales.

Además una investigación reciente mostró que 90% de empresas capitalistas estadounidenses que están presentes en China planean permanecer allí. El dólar sigue perdiendo poder internacional: desde posesión de Trump perdió 15% frente al euro y 5% frente al yuan. Ocurre También una caída de reservas nacionales y elcomercio internacional en dólares.

Por outra parte, ante la destrucción de infraestructura iraní, China podrá exportar capitales para reconstrucción (IED, financiamientos, préstamos), obteniendo lucros y aumentando la dependencia iraní. A nivel global, la guerra ampliará el mercado para sus sistemas de energía eólica y solar y autos eléctricos (detienen capacidad ociosa), alternativas a las crisis petroleras y el dólar.

China es principal socio económico de Irán y mayor exportador para Israel (segundo socio general después de EE.UU.), exportaciones que crecieron anual tras inicio de la operación sionista genocida en Palestina. Es decir, pese a declaraciones públicas contra acciones militares israelíes y en defensa del pueblo palestino, China es una de las principales fuentes de sostén material del estado sionista israelí y sus agresiones. Similar es en Guerra Rusia-Ucrania, donde China es principal socio económico de ambos países. También sigue siendo mayor socio comercial estadounidense fuera del tratado USMCA (EE.UU-México-Canadá).

Mientras Trump atacaba el Papa y perdía aliados, Xi Jinping recibió en Pekín en abril visitas diplomáticas de líderes de estados, gobiernos y partidos de países como España, Abu Dhabi (EAU), Vietnam, Mozambique, Rusia y la líder opositora (Kuomintang) de Taiwán.

Esta convivencia de capitales de diversas procedencias en un mismo territorio, incluso enemigos geopolíticos, es característica del ocaso del orden mundial llamado “globalización” imperialista bajo hegemonía unipolar estadounidense, que la política proteccionista de Trump no podrá eliminar ahora en el naciente nuevo orden mundial (es decir, la nueva fase del sistema imperialista), la fase de la bipolarización interimperialista.

De todos modos, la estrategia china en relación a todos actores no cambió: busca estabilización del nuevo orden mundial capitalista-imperialista naciente para facilitar su protagonismo3.

Otros “actores”

Rusia, cuya participación y saldo en esta guerra deben evaluarse mejor, tiene comercio bilateral con Irán basado principalmente en bienes primarios. Pero mantiene importante asociación estratégica en intercambio militar, tecnologías de uso híbrido (civil y militar) y sector energético, incluyendo nuclear. Importó drones militares iraníes usados contra Ucrania y ahora es acusada de exportarlos a Irán (negado públicamente). Hay señales de apoyo con información satelital (también híbrida) para artillería iraní (asimismo negado).

Intentando insertarse em las negociaciones, Putin anunció disposición para administrar uranio enriquecido iraní en territorio ruso. Trump e Israel tal vez acuerden; queda saber si Irán aceptaría, pues sería una gran concesión, pareciendo derrota. Como en otros contextos (Siria y Venezuela), Rusia fue contenida y sin mayor protagonismo debido a sus problemas en Ucrania, prefiriendo baja visibilidad en esta guerra. Pero la guerra ayudó a desviar atención de Ucrania, donde sus avances territoriales siguen lentos y limitados.

Europa también salió derrotada. Mayoría de los países estuvo en contra de la guerra, pero el rol de UE y sus miembros fue poco relevante, salvo para aislar a Trump y principalmente Israel, y profundizar crisis en OTAN. Los países del G7 fuera de Europa (Canadá y Japón) prácticamente ausentes. OTAN mantuvo distancia por posición europea que rechazó presiones trumpistas. ONU apenas emitió declaraciones, sin influencia real. BRICS fue neutralizado e invisible, con rol casi nulo, evidenciando insuficiencia como articulación superficial de países del llamado “sur global”.

Mega tiro en el Águila MAGA

Finalmente, pese a destrucción que sufrió Irán, el saldo de Trump y EE.UU. hasta ahora es de gran derrota: material, geopolítica, simbólica e interna. Um gran revés político, moral y electoral.

Por qué los tiros no vinieron solo de Irán, sino también de pueblo estadounidense, opinión pública mundial, mayoría de medios burgueses, históricos aliados europeos y de Oriente Medio, G7, OTAN, ONU, Vaticano, China y Rusia. A Trump le resulta difícil aceptar lo sucedido. Y nunca se sabe qual será su próximo paso.

Aunque continúan las negociaciones, no hay señales de paz duradera. Por um lado, mientras persista el estado sionista con proyecto de Gran Israel no habrá paz regional. Por otro lado, Oriente Medio y especialmente Irán son piedra en medio de la bipolarización interimperialista que EE.UU. quiere remover.

Así como el supuesto acuerdo del “Consejo de Paz de Gaza” fue saboteado por Israel, lo mismo sucede con la “tregua” negociada. Puntos planteados por EE.UU. e Irán no podrían ser apoyados por la contraparte. Israel no participó, resguardándose para boicotear.

Existen múltiples indicios de divergências entre EE.UU. y Israel sobre la continuidad y el fin de la guerra. Pese la simbiosis, iniciaron guerra con objetivos diferenciados. Trump parece buscar salida honorable para cantar victoria, Israel mantiene rechazo a acuerdos y saboteó la tregua efímera del 8 abril, manteniendo y profundizando ataques a Líbano. Esto generó discrepancias, especialmente entre Trump y Netanyahu, quien ahora sufre presión para ceder.

Si EE.UU. cerrara acuerdo de no agresión directa con Irán, Israel difícilmente podría seguir inmediatamente atacando solo. Pero mientras tanto, el sionismo aprovecha para mantener colonización de Cisjordania, ataques en Gaza y recientes ocupaciones en Líbano y Síria.

Un acuerdo podría darse si las tres partes (EE.UU, Israel e Irán) flexibilizaran puntos para un nivel mínimo que interrumpa ataques y contraataques y permita apertura del Estrecho de Ormuz. Pero si ocurre, solo será fin de batalla, sin paz real y duradera mientras persistan disputas y confrontaciones regionales en el contexto global de bipolarización interimperialista.

* Jorge Almeida es profesor en el Departamento y nel Programa de Posgrado en Ciencia Política de la UFBA – Universidade Federal da Bahia (Brasil). Artículo publicado originalmente en 23/04/2026 en https://outraspalavras.net/geopoliticaeguerra/chumbo-na-asa-da-aguia-americana/
Traducción del autor.

1 Souza, Renildo. (2025). El capitalismo chino y la desesperación de Trump. Perspectiva Socialista. https://perspectivasocialistaperu.com/el-capitalismo-chino-y-la-desesperacion-de-trump/

2 ALMEIDA Jorge (2025). Trump, a China e a Nova Ordem da Bipolarização Imperialista. Revista Interdisciplinária de Estúdios Sociales. Número 31, Enero – Junio 2025: 129-171. https://ceiso.com.ar/ries/index.php/ojs/article/view/186

3 Almeida, J. (2022). O ascenso da China e o sistema mundial: relações de cooperação, futuro compartilhado ou bipolarização interimperialista? Cadernos do CEAS: Revista Crítica de Humanidades. (v. 47), n. 255, 109-130. https://doi.org/10.25247/2447-861X.2022.n255

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